
En el año 2024, después de 5 años de vida del primer proyecto juntas (Tembo Family Club), surge la idea de crear un nuevo concepto de espacio. Un lugar donde compartir momentos en familia, disfrutando de rica comida y de un espacio infantil de juego, que permita a los niños y niñas divertirse, mientras los adultos se distraen y comparten charlas, experiencias y risas, tranquilamente, y sin preocupaciones."
La historia de ambas socias empezó, hace ya años, cuando se conocieron y poco a poco surgió una amistad, después de trabajar juntas en el proyecto educativo que Kay tenía.
No fue hasta el viaje que ambas realizaron a Uganda, para colaborar en la construcción de un orfanato y un colegio para niños/as, que se toparon con la palabra Tembo.
Según les explicó otra voluntaria, Tembo es elefante en Swahili y eso era lo que ellas querían para su espacio familiar, crear una comunidad que fuera como una manada de elefantes.
¿Sabías que todos los elefantes de una misma manada colaboran en el cuidado de los pequeños y se muestran amor y cariño? De hecho, si les ves entrelazando sus trompas es que están besando y abrazándose.
Vieron que Tembo encajaba a la perfección para su espacio familiar en Barcelona (Tembo Family Club) porque ellas creen que rodearte de gente que cuida de ti y te da apoyo, te facilita la vida y permite que evoluciones como individuo de forma positiva.
En el año 2024, después de 5 años de vida del primer proyecto juntas, surge la idea de crear un nuevo concepto de espacio. Un lugar donde compartir momentos en familia, disfrutando de rica comida y de un espacio infantil de juego, que permita a los niños y niñas divertirse, mientras los adultos se distraen y comparten charlas, experiencias y risas, tranquilamente, y sin preocupaciones.
Y por supuesto, una historia siempre esconde otra. En el caso de Tembo, hay dos.

“Si te rodeas de gente que te hace sentir tranquila y cómoda, favorece que tengas una actitud positiva en la vida.”Celia se centró en el sector de la educación desde el principio. Estudió los grados de Educación Infantil y Psicología y más tarde obtuvo los títulos de monitora y directora de tiempo libre.
La pasión de Celia por la aventura y la diversión, la guiaron a trabajar en diferentes direcciones y proyectos; en diferentes comedores escolares; siendo la “canguro” de los niños y niñas de diferentes familias y del club Soho house Barcelona; trabajando como educadora en proyectos de crianza alternativa; y durante una etapa de su vida, vivió y trabajo en hoteles, donde combinó el trabajo con la experiencia de vivir y convivir compartiendo momentos con familias y personas de todo el mundo.
Todas estas experiencias, le hicieron darse cuenta que “nunca sabes qué o quién te va a impulsar hacia la siguiente aventura” como ella bien dice.
Sus ganas de seguir aprendiendo la llevaron a Londres a perfeccionar su dominio del inglés, y en su vuelta a casa, conoció a Kay, en el período en el que trabajó como educadora infantil y fue la referente de su hijo mayor.
¿Sabes por qué le gusta trabajar con niños a Celia? “Cada día es una aventura, los niños y niñas siempre consiguen sorprenderme”.
Shhhh, no se lo digas a nadie, pero en su tiempo libre le encanta… hacer puzzles y asistir a espectáculos de magia y circo. Ah sí, y viajar para explorar lugares nuevos, descubrir otras maneras de vivir y probar comida deliciosa (por el momento su favorita es la comida india).

“Tomarte tiempo para ser amable es sencillo”.Y Kay ha tenido muchas oportunidades para ponerlo en práctica durante su carrera profesional, en la cual siempre ha trabajado con niños.
Después de estudiar artes escénicas pasó a enseñar teatro y danza a niños y niñas.
Esto despertó su interés por la educación y la llevó a formarse como profesora de inglés y como profesora de estimulación cognitiva y sensorial para bebés. Fue en Australia donde como profesora y posteriormente como educadora en un internado infantil, experimentó la importancia de cuidar con cariño y respeto a los más pequeños,
También obtuvo la titulación de animadora infantil, puesto que cree que para educar hay que disponer de estrategias que atraigan la atención de los niños y niñas y los entretengan.
Finalmente, su camino la trajo a Barcelona donde fue mamá de su segundo hijo, y se convirtió en emprendedora.
Se dio cuenta de que conciliar familia y trabajo como madre en un país nuevo, lejos del apoyo familiar, era duro, y de que había muchas familias en su misma situación.
Así pasaron unos años en los que organizó casales de verano multilingües, grupos de juego en inglés y creó una agencia multilingüe previamente a la fundación del espacio infantil y familiar, antes de Tembo.
Si le preguntas a Kay por qué disfruta trabajando con niñxs, te responderá: “Me gusta pensar que les dejo una huella positiva que les ayudará a lo largo de sus vidas.”
¿Te cuento un secreto?
A Kay le encanta un “Sunday roast” con muchas verduras (y si puede disfrutar de él al lado de una chimenea más aún).
Uno de sus pasatiempos favoritos son los días lluviosos, en los cuales puede acurrucarse en el sofá con sus hijos y ver una película mientras comen palomitas.